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sábado, 28 de mayo de 2016

Jaume Cabré

 28/05/2016 02:21 | Actualizado a 28/05/2016 04:00Lea la versión en catalán
En la Feria del Libro de Varsovia impresionaba el fervor con el que los lectores llenaban el flamante estadio nacional, estrenado hace cuatro años para la Eurocopa que Polonia compartió con Ucrania. Los accesos estaban llenos de stands y durante el fin de semana la zona del césped se pobló de escenarios, tumbonas y actividades infantiles diversas. El stand del Institut Ramon Llull acogió muchos actos, ya que Barcelona era coprotagonista de la feria junto a la literatura húngara. Entre todos los autores extranjeros que pasamos por la feria hubo uno que destacó. Se trata de James Pastuch, un novelista bigotudo que, desde que le tradujeron la primera novela al polaco en 2013, mueve masas en el país de Gombrowicz, Witkiewicz o Mrozek. El jueves, tras la inauguración oficial de la feria, Pastuch presentó la traducción de su novela Cien eunucha en la radio pública polaca, en una entrevista abierta al público que congregó lectores venidos de todo el país. Al día siguiente asistí a un acto de presentación de una magnitud que en Barcelona podemos ver pocas veces. Cuando nos visitan John Irving o Haruki Murakami, por ejemplo. Pastuch se sometía a las preguntas de un periodista cultural polaco sentado en un sofá en el escenario de un teatro, con la única compañía de una traductora y dos rollups con las portadas de dos de sus novelas, la que presentaba y su gran éxito, Wyznaje. El acto duró una hora cumplida y, a pesar del ralentí inevitable de la traducción consecutiva, fue seguido por el público con gran interés. Era llamativa la doble velocidad de las reacciones del público. Cuando Pastuch hacía algún comentario irónico un puñado de compatriotas reía veinte segundos antes que la mayoría del público, que justo después reaccionaba a la traducción al polaco. El turno de preguntas fue largo y variado, y el moderador tuvo que limitarlo, como si fuese una rueda de prensa de Luis Enrique.

Tras el acto, la mayoría de los quinientos espectadores compró en el vestíbulo alguna (o algunas) de las cuatro novelas que Pastuch tiene traducidas al polaco e hizo cola pacientemente para que el bigotudo autor les firmase los ejemplares. Yo no me quedé, pero me consta que el último lector tardó dos horas en conseguir la firma. Al día siguiente, ya en el recinto ferial, Pastuch volvió a monopolizar la atención. Mientras Tahar Ben Jelloun hacía un acto en el stand del Institut Français, Pastuch ocupaba el espacio central de la feria habilitado ante la tribuna del estadio. No quedaba ni una butaca vacía en las dos alas de la tribuna. Luego, las colas para las firmas en el stand de la editorial que traduce a Pastuch al polaco, Wydawnictwo Marginesy, volvieron a ser compactas. Los cuatro títulos de James Pastuch que triunfan en Polonia son Wyznaje (Yo confieso), Głosy Pamano (Las voces del Pamano), Jasnie pan (Señoría) y, ahora, Cien eunucha (La sombra del Eunuco). Traducidos del catalán. Pastuch, en polaco, significa cabrero, y el gran triunfador de la Feria del Libro de Varsovia se llama, en realidad, Jaume Cabré.

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