En la Feria del Libro de Varsovia
impresionaba el fervor con el que los lectores llenaban el flamante estadio
nacional, estrenado hace cuatro años para la Eurocopa que Polonia compartió con
Ucrania. Los accesos estaban llenos de stands y durante el fin de semana la
zona del césped se pobló de escenarios, tumbonas y actividades infantiles
diversas. El stand del Institut Ramon Llull acogió muchos actos, ya que
Barcelona era coprotagonista de la feria junto a la literatura húngara. Entre
todos los autores extranjeros que pasamos por la feria hubo uno que destacó. Se
trata de James Pastuch, un novelista bigotudo que, desde que le tradujeron la
primera novela al polaco en 2013, mueve masas en el país de Gombrowicz,
Witkiewicz o Mrozek. El jueves, tras la inauguración oficial de la feria,
Pastuch presentó la traducción de su novela Cien eunucha en la radio pública
polaca, en una entrevista abierta al público que congregó lectores venidos de
todo el país. Al día siguiente asistí a un acto de presentación de una magnitud
que en Barcelona podemos ver pocas veces. Cuando nos visitan John Irving o
Haruki Murakami, por ejemplo. Pastuch se sometía a las preguntas de un
periodista cultural polaco sentado en un sofá en el escenario de un teatro, con
la única compañía de una traductora y dos rollups con las portadas de dos de
sus novelas, la que presentaba y su gran éxito, Wyznaje. El acto duró una hora
cumplida y, a pesar del ralentí inevitable de la traducción consecutiva, fue
seguido por el público con gran interés. Era llamativa la doble velocidad de
las reacciones del público. Cuando Pastuch hacía algún comentario irónico un
puñado de compatriotas reía veinte segundos antes que la mayoría del público,
que justo después reaccionaba a la traducción al polaco. El turno de preguntas
fue largo y variado, y el moderador tuvo que limitarlo, como si fuese una rueda
de prensa de Luis Enrique.
Tras el acto, la mayoría de los quinientos
espectadores compró en el vestíbulo alguna (o algunas) de las cuatro novelas
que Pastuch tiene traducidas al polaco e hizo cola pacientemente para que el
bigotudo autor les firmase los ejemplares. Yo no me quedé, pero me consta que
el último lector tardó dos horas en conseguir la firma. Al día siguiente, ya en
el recinto ferial, Pastuch volvió a monopolizar la atención. Mientras Tahar Ben
Jelloun hacía un acto en el stand del Institut Français, Pastuch ocupaba el
espacio central de la feria habilitado ante la tribuna del estadio. No quedaba
ni una butaca vacía en las dos alas de la tribuna. Luego, las colas para las
firmas en el stand de la editorial que traduce a Pastuch al polaco, Wydawnictwo
Marginesy, volvieron a ser compactas. Los cuatro títulos de James Pastuch que
triunfan en Polonia son Wyznaje (Yo confieso), Głosy Pamano (Las voces del
Pamano), Jasnie pan (Señoría) y, ahora, Cien eunucha (La sombra del Eunuco).
Traducidos del catalán. Pastuch, en polaco, significa cabrero, y el gran
triunfador de la Feria del Libro de Varsovia se llama, en realidad, Jaume
Cabré.
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